Una piel perfecta, cuida la salud de tu piel

Una piel perfecta, cuida la salud de tu piel

Cuidando la salud de tu piel para lograr una piel perfecta

737
0
Compartir

La salud de tu piel

Los rayos del sol, la contaminación, el clima y una deficiente rutina de higiene pueden afectar la apariencia de la piel. Un tratamiento efectivo para contrarrestar sus efectos son las mascarillas para la piel, que ayudan a hidratar y eliminar las impurezas. En la actualidad, el día a día conduce a muchos hombres y mujeres a una vida acelerada. El tiempo se ha convertido en un enemigo, y esa rapidez de la rutina diaria ha traído como consecuencia el descuido de la piel. Tal vez los resultados no se observan de inmediato, pero con los años esta situación se agrava y muchas veces se quieren hacer milagros al aplicar crema y tratamientos a monton. Para no tener que llegar a los extremos, se recomiendan las mascarillas como uno de los sistemas más eficaces y accesibles que existen. Son el método más sencillo para ofrecer tratamientos profundos a la piel.

cuida la salud de tu piel
Una piel perfecta, cuida la salud de tu piel

«Si los cuidados diarios determinan en gran parte la salud y aspecto de la piel, hay otros tratamientos que sirven para apoyarlos, como es el caso de las mascarillas. Son preparados cosméticos que reactivan la epidermis, mantienen el nivel de humedad y limpian los orificios pilosebáceos. Además transforman en minutos un cutis marchito y cansado en uno saludable y lleno de vida», explica Nathaly Gerbino, cosmetóloga del Centro Clínico Hoyer.

Las mascarillas a diferencia de las cremas de uso continuo tienen características muy especializadas que las ayudan a actuar de manera más veloz, por lo general las mascarillas contienen una gran cantidad de agentes activos los cuales al entrar en contacto con la piel comienzan a actuar de forma casi instantánea cumpliendo la función para la cual fueron diseñadas. Según las sustancias activas que se añadan a la base, las mascarillas pueden producir diferentes efectos cosméticos: detergentes, nutritivos, astringentes, calmantes, blanqueadores y abrillantadores. Los activos pueden ser productos químicos, como las vitaminas y hormonas, o naturales, como los extractos y zumos de frutas», además es esencial aclarar que a pesar de que los resultados de las mascarillas son sólo transitorios, también ejercen una acción benéfica sobre la piel, puesto que las células epiteliales no cesan en su acción secretora.

Su forma de actuar

Para conseguir que las mascarillas actúen de la forma correcta se debe tener en cuenta el tiempo de aplicación y la forma de esta, además al momento de aplicarlas se debe hacer sobre la piel completamente limpia de maquillaje y suciedad, cuando se haya cumplido el tiempo de aplicación de la mascarilla es importante recordar retirarla de la piel empleando agua fría ya que esta estimula la circulación sanguínea en la dermis. «También se aconseja colocar compresas frías de agua, manzanillas en los ojos o unas rodajas de pepino mientras se tenga la mascarilla puesta. De esa manera se relaja aún más la piel», asegura Gerbino.

Por su parte, Da Silva recomienda enfriar las mascarillas a la hora de aplicarlas, ya que de esa forma no sólo tonifican y reafirman la piel, sino que también logran una sensación agradable sobre el rostro. La cosmetóloga explica que todo depende del uso que se le quiera dar: si se desea cerrar los poros después de un tratamiento o rutina de higiene, se aconseja utilizarla fría, pero si se quiere dilatar los poros, se usa caliente. «La aplicación debe ser de arriba hacia abajo, y hay que tener cuidado con el orbicular del ojo y los labios, ya que esa parte de la piel es muy delicada y puede reaccionar. En el caso que se quiera tratar esas zonas, existen mascarillas creadas especialmente para ello», señala Da Silva, quien aclara que las personas no deben aplicárselas todos los días, sino una vez a la semana.

Diversos tipos de mascarillas para la piel

En el mercado cosmético podemos encontrar mascarillas con diversas funciones tales como nutrir la piel, relajarla, restaurarla, eliminar manchas, cicatrices o acné, entre otra multitud de usos. La elección obedece a la necesidad que tenga cada individuo. Por eso es esencial conocer muy bien el tipo de piel antes de adquirirlas, ya que de eso dependerá la eficacia de la mascarilla. De igual forma, es importante saber que sus propiedades benéficas pueden no tener el mismo efecto sobre cada persona, así que es indispensable verificar que cualquiera de ellas no provoque irritación o alergia.

Dentro de la clasificación de las mascarillas, la primera es la hidratante, su función principal es brindarle humedad a las capas profundas de la piel. Son ideales para aquellas mujeres que sufren de resequedad o simplemente presentan una epidermis madura. «Este tipo de mascarilla le otorga al rostro belleza instantánea, y se puede usar en casos de emergencia. Se puede decir que es de uso habitual, y que suele aplicarse en pieles que presenten líneas de expresión y pieles secas. Las personas que sufren de acné son las únicas que no pueden usarla», asegura Da Silva.

Asimismo, se encuentran las llamadas astringentes. Según Gerbino, «la acción de estas máscaras consiste en corregir transitoriamente la seborrea para eliminar ese brillo que se ve en el rostro de las personas con piel grasa. Es decir, ellas cierran los poros y ayudan a controlar ese exceso de grasa que hay sobre la piel. Este tipo de máscara se aplica en personas con pieles grasas». Da Silva, por su parte, señala que este tipo no sólo ayuda a limpiar la piel, sino también ataca al acné. También se encuentran las tónicas -que tienen una acción menos intensa- y las tensoras, que forman una película que se contrae al secarse.

Las mascarillas calmantes son las encargadas de frenar las reacciones de intolerancia, apaciguar la sensación de incomodidad, tensión o dolor y, al mismo tiempo, hidratar y suavizar la piel. Están indicadas para personas con pieles sensibles. «Son ideales para aplicar después del sol, ya que pueden atenuar irritaciones o enrojecimientos», aclara Da Silva. Seguidamente, Gerbino señala que este tipo de mascarilla suele contener ingredientes como el azuleno, la manzanilla, la gelatina, entre otros, y que tiende a ser utilizada después de realizar limpiezas faciales.

Por su parte, las mascarillas detergentes tienen como función principal arrastrar las grasas que se encuentran en la superficie de la piel. «Hoy en día se usan máscaras como son de arcilla, fango, parafina, azufre, entre otras. Se recomienda aplicarlas en personas de piel normal o piel grasa para limpiar la piel de las impurezas a las que la exponemos día a día, como el maquillaje o la contaminación», asegura Gerbino.
Por último, están las blanqueadoras y abrillantadoras, este tipo de máscara se utiliza cuando se quiere aclarar la piel afectada por diversos tipos de manchas. Los efectos blanqueadores se obtienen a través de sustancias oxidantes. «Como se ha visto, este tipo de mascarilla se aconseja aplicar en personas con manchas en la piel o cuando se quiera lucir una piel radiante antes de un maquillaje», concluye Gerbino.

No hay comentarios

Deja un comentario