El protector solar cuidando la salud de tu piel

El protector solar cuidando la salud de tu piel

Estar en la playa protegiendo la salud de la piel con un protector solar.

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Todo lo que debes saber sobre el protector solar

En época de vacaciones, la consigna es “tostarse” para borrar la palidez urbana de nuestra piel. No obstante, los consejos de prevención nunca sobrarán para evitar que los rayos ultravioleta nos produzcan resultados indeseables, un traje de baño de cada color, un sinnúmero de pareos que combinen, un bronceador y una toalla son las primeras cosas que buscan las mujeres a la hora de partir hacia la playa. En el caso de los hombres, las prioridades son la música y las hamacas. En ambas situaciones se evidencia el olvido de los protectores solares

El protector solar un compañero olvidado

Si se realizara una encuesta en cualquier playa del mundo la mayoría de las personas confesarían tomar el sol sin protección, por motivos de comodidad y porque existe la creencia de que al emplear  el protector solar se disminuye el efecto bronceador del sol. Todo lo contrario: una protección alta no disminuye la calidad del bronceado, más bien permite una exposición larga al sol de manera más segura. Los especialistas, antes de aconsejar un protector con un factor alto, recomiendan repetir la aplicación cada hora y después de cada baño. “A nivel mundial existe un pensamiento erróneo acerca de la exposición solar. La tendencia a creer que si se usan los protectores solares se va a lucir el mismo color pálido con que llegaron los temporaditas y no se van a broncear, se observa en todos los niveles. Por eso es indispensable educar a la población”, asegura Michell Da Silva, cosmetóloga especialista.

salud de la piel protector solar
Cuida la salud de tu piel con un protector solar.

Por su parte, la dermatóloga Marisol Carvalho explica que “en países como Australia y Estados Unidos no sólo se realizan campañas de concientización, sino que también se llevan a cabo programas educativos para los niños, con el fin de que desde pequeños aprendan a protegerse del sol”. 

A escala mundial existe una situación alarmante. Cada día crece más el agujero de la capa de ozono, y con él, las radiaciones dañinas. Todo esto ha llevado al mercado a crear desde protectores en spray hasta ropa con protección solar. Incluso se han hecho investigaciones para desarrollarlos en dosificación oral. Existen empresas estadounidenses especializadas en ofrecer faldas, camisas, pantalones, chaquetas y sombreros con factor de protección 30. Este guardarropa es ideal para aquellas que poseen una piel sensible al sol, que desean prevenir algún tipo de enfermedad y que quieren protegerse de la cabeza a los pies de los rayos UVA y UVB. Tal vez, este estilo de protección no es compartida por ciertas mujeres que desean lucir su cuerpo bajo un microscópico bikini, pero es una posible solución para evitar la proliferación del melanoma maligno, uno de los tres tipos de cáncer de la piel.

Otra historia se ve en el caribe

En el caso del caribe no existe tal preocupación. El ideal de belleza se basa en exponer un cuerpo dorado por el sol, sin medir las consecuencias. “Esta cultura ha obligado a personas de piel blanca a hacer lo que sea por mostrar un look bronceado y, a la hora de la verdad, lo que están haciendo es causarle un gran daño a la piel por simple moda y vanidad”, aclara Carvalho.


Actualmente existe en el mercado latino una amplia gama de protectores, bronceadores y lociones para después del sol, que pretenden brindar diferentes opciones para una mejor aplicación. Las casas de cosméticos como Shiseido, Estée Lauder, Clinique, Jafra, Clarins, Lancôme, Helena Rubinstein, al igual que otras empresas que ofrecen productos más accesibles como Sundown, Banana Boat, Neutrogena, Australian Gold, Hawaiian Tropic y Coppertone se han dado cuenta de las necesidades de los consumidores: usar protectores y bronceadores que sean fáciles de llevar y aplicar, y que sean agradables al olfato y tacto.

En la actualidad, se consiguen estos productos en diversas presentaciones; algunas son más recomendables que otras, según el tipo de piel. Se encuentra la barra o stick, que se aplica en zonas determinadas como la nariz o los pómulos; el spray, que es ideal para usarlo en todo el cuerpo, en pieles grasas y no produce sensación pegajosa; la loción, que es de aspecto lechoso y fácil de aplicar para pieles mixtas; la crema, que es ideal para piel seca, ya que es una sustancia más espesa y grasosa, y los geles, que funcionan bien en pieles grasosas y con tendencia al acné, ya que pueden ser acuosos, hidroalcohólicos u oleosos.

playa protegiendo la salud de la piel
Disfruta la playa protegiendo tu piel

 

Quemarse o broncearse, una diferencia vital

Una de las expresiones más frecuentes en las mujeres, después de haber estado unos cuantos días expuestas al sol, es “me quemé”. A los ojos de los especialistas es incorrecto, pues quemarse es una cosa y broncearse otra: en la mayoría de los casos, cuando la piel se escama o se “pela” es porque en esa zona se ha producido una quemadura. A continuación, se presentan algunas recomendaciones para llegar de la playa con un buen color y no con un buen quemado.

Existen medidas que hay que tomar antes de la exposición. Da Silva y Carvalho coinciden en que es aconsejable llevar una buena alimentación provista de betacaroteno, que está presente en legumbres como la zanahoria y la calabaza. Esta sustancia ayuda a activar la melanina, que es la encargada de darle color a la piel. También es recomendable hidratar previamente la piel, y aplicarse el protector una o media hora antes de acudir a la piscina o playa. Asimismo, Da Silva agrega que “también es esencial realizarse una exfoliación unos días antes, de manera que se eliminen las células muertas y se adquiera un bronceado parejo”.

Cuando ya se tienen los pies sobre la arena, se recomienda usar un sombrero de gran tamaño que cubra el rostro, las orejas, y el cuello; utilizar lentes oscuros de buena calidad con pantallas que protejan los ojos de los rayos UVA/UVB; evitar la ropa mojada, ya que disminuye la protección, y el uso de ropa de colores claros, que antes que absorber los rayos solares serán un reflejo de los mismos. Por otro lado, tampoco hay que olvidar que es perjudicial depilarse el bozo el día antes de asolearse. “Para poder lucir un buen color es esencial -independientemente del número de factor de protección– reaplicar el protector cada dos o tres horas durante todo el día, así se evitará que el agua y el sudor dejen a la piel libremente expuesta. De igual forma, hay que tomar sol antes de las 10:00 am y después de las 3:00 pm. Se deben evitar los perfumes, pues la esencia de bergamota -que algunos contienen- producen quemaduras y manchas al igual que el limón. Por último, es importante que las mujeres que usan anticonceptivos y que están embarazadas tomen las precauciones del caso con protectores solares especiales, porque el alto nivel de hormonas favorece la aparición de manchas”.

El protector solar no solo es para los días de playa

La especialista explica que no sólo en los días de playa debe protegerse la piel, sino también en la ciudad. A diario las personas son víctimas de los radicales libres, por lo que no se debe confiar en el sol citadino y en la luz blanca de las oficinas, restaurantes y discotecas, entre otros. “Si se quiere tomar sol de manera adecuada, es fundamental aplicar protectores de 15 en adelante para que los efectos sobre la epidermis sean más prolongados; proteger el área de los ojos -que suele ser más sensible- para combatir las arrugas, no aplicar aceites bronceadores sin protección, evitar la manteca de cacao en los labios y usar labiales con FPS y suprimir el uso de agua oxigenada para pintar los vellos, pues es un químico que puede crear reacciones en la piel dañando su salud, su integridad”.
Después de haber disfrutado de un baño solar, es aconsejable el uso de productos after-sun para hidratar y refrescar la piel; en las zonas sensibles conviene aplicar cremas nutritivas y antiarrugas. “Para mantener el bronceado -y prolongarlo- se recomienda usar hidratantes con aloe vera”, aclara Carvalho. Por su parte, Da Silva señala que una buena opción durante el baño es usar gel de ducha en vez de jabón en pastilla.

Entiendo el factor de protección solar

Aunque la piel sea clara u oscura, los profesionales recomiendan un filtro con factor de protección 15, como mínimo. Los filtros más bajos sólo deben ser usados cuando se reduce el tiempo de exposición al sol. Otra información que da el factor de protección solar es el porcentaje de la radiación ultravioleta que logra evitar o bloquear. Por ejemplo, el FPS 15 bloquea 93,3% de la radiación ultravioleta B, mientras que el FPS 30, filtra 96,7% de los mismos rayos. Los UVA dan el bronceado, y los UVB son los que enrojecen la piel.

No todo es malo con el sol

Los rayos solares -aunque no se crea- aportan ventajas al organismo: previenen la deficiencia de vitamina D y, en consecuencia, la pérdida de masa ósea, lo que reduce el riesgo de fracturas (sobre todo en las personas mayores); también aumentan la relajación y mejoran el estado anímico, de hecho hay investigaciones que demuestran que la exposición a los rayos del sol mejora los trastornos depresivos. “Muchas personas creen que el sol tiene más efectos negativos que positivos, y olvidan todas las enfermedades que se favorecen y mejoran tras su contacto”, aclara Carvalho. Contrariamente, Da Silva responde: “Tomar el sol es agresivo, independientemente si se está en la montaña o en la playa, no es beneficioso de ninguna manera para el cuerpo”.

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