Guía sobre la Lipoescultura, parte 1

Guía sobre la Lipoescultura, parte 1

La liposucción dañino para la salud?

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Perder peso es menos riesgoso.

A casi cada uno le pasa algunos rollitos inoportunos jamás ceden: ni con ejercicios, ni con dieta, ni con nada. Hoy por hoy, la lipoescultura se presenta como una opción válida y muy eficaz si se toman en cuenta las condiciones básicas para evitar complicaciones posteriores. Nada resulta más atractivo que la idea de perder grasa sin ningún tipo de esfuerzo, que los kilos desaparezcan como por arte de magia, o mejor aún, por obra de la tecnología. En la actualidad, uno de los procedimientos quirúrgicos con mayor demanda es la lipoescultura, un refinamiento de la técnica de liposucción.

El cirujano plástico David Morales Bello explica que la liposucción es la extracción de grasa que está entre la piel y los músculos, a través de una cánula o aguja roma que se conecta a una máquina para producir presión negativa o succión. A medida que el cirujano desplaza esa cánula en movimientos de vaivén dentro del panículo o colchón adiposo, va extrayendo la grasa mediante una perforación de “túneles”, en todo ese espacio. Luego, al someter esa zona a compresión con una faja, esos túneles creados por la cánula se aplastan y se logra la reducción de volumen.

“Originalmente, la denominación de este procedimiento era lipectomía -extracción de grasa- asistida por succión”, indica Morales Bello. El término “liposucción” se usó simplemente como un nombre descriptivo del procedimiento. “Al principio se relacionó esta intervención con diferentes tipos de problemas, pero a medida que se ha ido refinando, se ha acuñado el nombre de lipoescultura para referirse a una técnica más precisa, con menos complicaciones y más depurada”, asegura el experto.

¿Para quienes es el procedimiento?

No todo el mundo es un buen candidato para practicarse una lipoescultura. El paciente ideal para este procedimiento es un hombre o una mujer con un peso corporal razonable, en condiciones físicas relativamente buenas. Es una persona no sedentaria, pero que a pesar de llevar una buena alimentación y de hacer ejercicio, mantiene unos depósitos de grasa que no rebajan. Morales Bello lo ilustra con el caso “de las revolveras en las mujeres o de los cauchitos en los hombres. Esas zonas son ideales para lipoescultura. Después que se pierden esos volúmenes de grasa, la persona -con cierto mantenimiento- deja de tener la deformidad que la acomplejaba”.

liposucción, perder peso
estar delgado es un sueño para muchos.

 

Después de este paciente ideal, hay pacientes intermedios, “que ni tienen obesidad mórbida ni son casi perfectos, pero sí tienen un sobrepeso moderado, hacen poco ejercicio y no cuidan tanto su dieta. Tienen un poquito de grasa en la espalda, en las piernas, en la cara interna de los muslos o en el abdomen, y son personas que pueden beneficiarse de la lipoescultura”. La forma de saber si se está en sobrepeso no es tan específica, porque para eso hay que tomar en cuenta factores como la estatura y la contextura. “Si una persona que mide 1,50 tiene un sobrepeso de cinco kilos, es mucho más apreciable que en una persona de 1,80”, explica el doctor.

 

¿Quiénes no deberían pensar en este tratamiento?

Así como hay pacientes idóneos para este procedimiento, hay una serie de limitaciones que deben ser consideradas para evitar sorpresas desagradables. En primer lugar, Morales Bello comenta que esta cirugía no fue diseñada originalmente “para tomar a una persona con un sobrepeso de 20 o 30 kilos, y rebajarlo a punta de lipoescultura. Ello se debe a que, cuando el cirujano extrae esa grasa, también hay una pérdida de líquidos corporales como sangre y suero; con eso se pierden electrolitos como el cloro, el sodio y el potasio. A medida que esos volúmenes se van extrayendo hay un patrón de reposición de líquidos y electrolitos, que impide que la persona entre en un desbalance hidroelectrolítico” poniendo su salud en un precario estado. Este riesgo aumenta de forma directamente proporcional al volumen de grasa extraída. “Por lo tanto, someter a un paciente a una cirugía con grandes posibilidades de complicación, sencillamente por estética, es cuestionable”, apunta el cirujano.

Tampoco debe considerarse la liposucción como una opción en pacientes que no tengan todos los valores de los exámenes preoperatorios en límites normales: “la función pulmonar, cardiovascular, renal, hepática… todas deben ser normales. No se debe efectuar una liposucción si el paciente es diabético o si presenta problemas de coagulación”. Morales Bello advierte que si se tiene algún problema en cualquiera de los sistemas, que amenace la estabilidad después de una intervención quirúrgica, “no se debe realizar no sólo la lipoescultura, sino la mayoría de las cirugías estéticas. La lipoescultura es un procedimiento meramente estético, no tiene nada de reconstructivo y se realiza sólo para cambiar el aspecto externo de la persona. Al fin y al cabo, éstas son cirugías ‘no necesarias’, sin las cuales la persona puede vivir. Es una locura poner en riesgo su vida por algo que no le hace falta, así que sólo se hace cuando su estado de salud es óptimo”.

Para optar a la lipoescultura, también influye el factor de la edad. Por lo general, el cirujano espera que el candidato haya alcanzado un crecimiento físico suficiente como para estabilizar la forma de su cuerpo. “No se deben realizar lipoesculturas en mujeres adolescentes que aún están creciendo, porque no se puede actuar sobre una forma inconstante; hay que esperar, y esta premisa también se aplica en hombres”, dice el especialista. No obstante, toda regla tiene su excepción: “Hay muchachos con ginecomastia, un crecimiento mamario que los acompleja mucho cuando están creciendo. Está dado por una combinación de factores, por un crecimiento de la glándula mamaria y por la existencia de depósitos de grasa en esa zona. Hay pacientes masculinos de 13 o 14 años a los cuales -en conjunto con la recesión de la glándula mamaria- se les practica una lipoescultura de la zona pectoral para bajar el volumen de las mamas”.

 

Eligiendo a nuestro cirujano

La elección del especialista adecuado para ejecutar esta operación es otro aspecto de extrema importancia. A fin de cuentas, es él quien tendrá en sus manos la responsabilidad de alterar la forma corporal de su paciente y de velar porque todo el procedimiento se desarrolle sin contratiempos.

Lo primero que el paciente debe averiguar es si ese cirujano es miembro de alguna sociedad acreditada de cirujanos plásticos, así se les conoce a los gremios científicos que reúnen a los cirujanos plásticos. Lamentablemente, la regulación de este tipo de procedimientos es muy ineficaz. Uno se encuentra a cualquier tipo de personajes haciendo cualquier cantidad de procedimientos quirúrgicos para los cuales nunca ha sido entrenado. Hay muchos ginecólogos, cirujanos generales, oftalmólogos, cosmetólogos y personal no médico que se atreven a hacerlo porque les parece que es muy sencillo abrir un orificio, meter un tubo, prender la máquina y sacar grasa, expone el experto. Obviamente, si el procedimiento fuera tan sencillo, todos los pacientes quedarían perfectamente bien operados, no se complicarían y no habría por ahí una cantidad de pacientes con diferentes defectos posteriores a la lipoescultura por este motivo.

Morales Bello señala que el paciente no debe tener vergüenza de preguntarle al médico directamente si es un cirujano plástico con postgrado en cirugía plástica, si ese postgrado está reconocido en su país y si él está inscrito en alguna sociedad de especialistas. Si no lo está, el paciente debe indagar por qué. A veces, la sociedad rechaza las credenciales o los cirujanos pueden haber sido suspendidos por diversas razones. Antes de tomar cualquier decisión, el cirujano debe aclararle al paciente cuáles son las limitaciones del procedimiento, cuáles son los resultados que pueden esperarse, y establecer expectativas realistas en lugar de promesas falsas, indica el especialista.
En la próxima y última entrega de esta guía se harán mayores precisiones con respecto a la logística y otros cuidados que implica este procedimiento que a simple vista parece ser dañino a la salud.

Guía sobre la Lipoescultura parte 2

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