Principios para un correcto cuidado dental en nuestros hijos

Principios para un correcto cuidado dental en nuestros hijos

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La misión de los padres es inculcar el hábito de la higiene bucal desde temprana edad. Además de enseñar la técnica de cepillado, deben contrarrestar el síndrome del biberón y acudir al odontopediatra cada seis meses. Una alimentación balanceada es fundamental para una buena dentadura. Aumento de la salivación, inflamación de las encías, quebranto e inquietud general son algunos de los síntomas más comunes que se presentan con la dentición. Como proceso natural, la erupción de los dientes se inicia alrededor de los seis meses de edad. Los primeros dientes en aparecer, dentro de la boca del niño, son los incisivos inferiores. Meses más tarde seguirán saliendo los demás. La normalidad del desarrollo dental estará garantizada por el buen estado de salud que presente el pequeño.

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Amor desde las primeras etapas

La prevención y el cuidado general de los dientes debe empezar desde temprana edad; los padres deben crear hábitos de higiene bucal desde que el niño está recién nacido. Esto es algo que no debe dejar de hacerse por lo que no es válido argumentar “que los dientes de leche salieron para caerse y ser reemplazados por los permanentes”. Los padres deben entender la importancia que tienen los dientes de leche en el desarrollo físico y social del infante. Ellos, hasta superados los seis años de vida, serán necesarios para que el niño pueda masticar, hablar y sonreír. Además, otra de sus funciones es la de mantener el espacio que pronto ocuparán los dientes permanentes.

 

Andrés Alam Parés, odontólogo, explica que lo primero que se busca atacar -en niños- es la acción de la placa dental sobre los dientes y prevenir las caries. De allí la necesidad de fomentar siempre un estilo de vida saludable. Los buenos hábitos de higiene y una alimentación balanceada son los pilares fundamentales para el cuidado y mantenimiento de los dientes. Mientras el niño está muy pequeño y no tiene suficientes habilidades motoras, las madres deben ser las encargadas de retirar los residuos de leche u otra sustancia que se encuentre en la boca del niño, sea cuando termina de amamantar o tomar el tetero. Pueden ayudarse con una gasa pequeña, un pañal de tela húmedo o un cepillo ideado para infantes.

 

Caries, alimentación y el cepillado

Las caries causadas por el uso del tetero, durante la noche, es el típico problema en los niños menores de tres años. La inclusión de bebidas dulces en la alimentación de los pequeños hace que los azúcares se adhieran más fácilmente a los dientes y se favorezca la aparición de las mismas. Por lo tanto, cualquier mala costumbre debe ser evitada: desde antojos hasta conductas poco higiénicas en relación con el cuidado de los dientes. “Un error frecuente que cometen las madres es dejarle el tetero en la boca a los niños durante la noche, mientras están haciendo erupción los dientes. Eso -que se llama el síndrome del biberón- es nocivo para la salud dental de los niños”, explica Alam Parés, y recuerda la necesidad de darle agua a los niños después de cada tetero. De esa forma, se hará una especie de autolimpieza en la boca del pequeño.

 

El cepillado más importante es el nocturno: mientras el pequeño duerme, la salivación disminuye y la placa dental se queda allí reproduciéndose -sobre todo- si la limpieza previa no fue buena. “Por eso, también es necesaria la utilización de métodos auxiliares como el hilo dental y los enjuagues bucales para garantizar una higiene adecuada”, explica Alam Parés al respecto.

 

¿Cómo cepillarle los dientes al bebe?

La técnica de cepillado para niños consiste en el barrido: los dientes de arriba deben limpiarse con un movimiento de barrido hacia abajo, y viceversa. Mientras que las muelitas deben limpiarse con un movimiento vibratorio, es decir, de adelante hacia atrás. Los cepillos de dientes ideales para niños son los que se encuentran en el mercado diseñados especialmente para ellos, es decir, de cerdas suaves y cabezal pequeño. “Es falso que mientras más duro se cepille los dientes, más limpios le van a quedar. El cepillado debe ser suave”. Alam Parés señala que la clave para comprar un buen cepillo de infantes es que tenga las cerdas mórbidas.

 

La dieta también es importante

Posibles complicaciones. La dieta es otro aspecto fundamental para la prevención de las enfermedades dentales. Las deficiencias de proteínas y de calorías en la alimentación, junto al exceso de azúcares y carbohidratos, pueden contribuir a disminuir la resistencia de los dientes ante la acción de las caries. La composición nutricional de la comida influye en el buen desarrollo bucal y del sistema inmune. “Las madres tienen que saber que los niños deben lavarse los dientes después de cada comida principal, mínimo tres veces al día. Al mismo tiempo, que deben evitar el consumo de caramelos”, señala el especialista.

 

Los problemas dentales más comunes en la infacia

Los problemas dentales tienden a ser tan variados como las posibles causas de su aparición. Afortunadamente, en los niños, las cosas cambian. Las caries y los traumatismos son los motivos más frecuentes por los que las madres deben visitar -junto con sus pequeños- la emergencia odontológica. Las caries se forman en áreas del diente que han perdido sustancia tras un proceso gradual de desgaste, que va disolviendo el esmalte hasta avanzar poco a poco a su interior. Su aparición es multifactorial.

 

Es recomendable utilizar productos que contengan flúor: el agente más efectivo en la prevención de caries dentales; además, funciona como uno de los componentes principales -junto al zinc, hierro y plomo- del esmalte dental. Las pastas de dientes son cremas limpiadoras de la placa dental. En su mayoría, están compuestas de un abrasivo débil, un detergente, un saborizante y un colorante.

 

Los traumatismos, por su parte, comprometen la estética del pequeño. Los daños ocasionados en los dientes permanentes tienden a ser de mayor cuidado que los que puedan sufrir los de leche. Esto, sin embargo, no quiere decir que los pequeños corran el riesgo de perder determinada pieza tras un golpe fuerte.
Los traumatismos más comunes de los dientes temporales son la intrusión (el diente se entierra en la encía) y la avulsión (el diente se sale por completo). “Lo más recomendable, es este caso, es meter el diente dentro de un vaso de agua o de leche y acudir inmediatamente al odontólogo, quien estudiará la posibilidad de la reimplantación y ferulización del diente”, concluye Alam Parés.

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